"Simona miró el extraño objeto y lo tomó con la mano, completamente descompuesta, pero empezó a divertirse de inmediato, acariciandose el interior de las piernas y haciendo resbalar el objeto que parecía elástico. Cuando la piel es acariciada por el ojo se produce una dulzura exorbitante..." Historia del Ojo.
Teresa Tolsada Lozano.

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