"Pero ya desde entonces no me cabía la menor duda: no amaba lo que
se llama ‘los placeres de la carne’ porque en general son siempre sosos;
sólo amaba aquello que se califica de ‘sucio’" Historia del Ojo.
los personajes se muestran como unos inconscientes que pierden el control y convierten en una necesidad sus obsesiones.
para ellos es como un juego sin control, algo que hace automatizar barbaridades que para ellos es una obsesión y una perversión que les hace disfrutar.
para ellos es como un juego sin control, algo que hace automatizar barbaridades que para ellos es una obsesión y una perversión que les hace disfrutar.
Pablo Juan Mainar

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